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Trasplantes
Algunas consideraciones bioéticas

Publicado el 08.06.2008.

Algunas consideraciones sobre trasplantes

Autor Dr. Horacio Dolcini.

El desarrollo de este campo de la medicina en Argentina, junto con la promulgación de la Ley del Donante Presunto, han abierto un debate en la sociedad que en ocasión es adopta formas que parecen olvidar ciertas cuestiones esenciales.
Una de esas cuestiones, motivo de discusiones, es el conflicto que supuestamente existiría entre los derechos individuales y las responsabilidades sociales de las personas, así como los límites de ambas características.
Por ese motivo he elegido considerar el tema Individuo/Ser social con cierto detalle, aunque esencialmente con función recordatoria.
Cada individuo nace con una dote genética que al interaccionar con el medio ambiente (especialmente seres humanos y circunstancias), dan lugar a la formación de una personalidad.
La educación cumple una función social proporcionando conocimientos y dando orientación y desarrollo a los individuos jóvenes. Las formas en que sostiene la sociedad.
No existen sociedades ideales, aunque puedan identificarse una serie de rasgos que llamaré “socialmente deseables” y entre ellos se encuentran:

a) Coincidencia en intereses comunes.
b) Interacción e intercambio grupal.
c) Igualdad de oportunidades para el mayor número de personas posibles.

El equilibrio entre “lo personal y lo social”, es necesario para llegar a una sociedad democráticamente organizada, que es más que una forma de gobierno y constituye una manera de vivir, basado en la asociación institucional en torno a experiencias comunes y de un proceso de renovación que surge de las propuestas de personas o grupos pertenecientes a asociaciones, empresas, instituciones científicas, políticas, culturales, etc.
Las propuestas de cambios pueden ser para normas o procedimientos, aunque no para las que operan como leyes constitucionales, sino a fin de que sean consideradas por la sociedad como conjunto, especialmente en forma integrada institucionalmente.
La necesidades que esas propuestas representan deben ser interpretadas a la luz de los valores culturales (que son habitualmente componentes compartidos), que tendrán que ser revisadas, reconociendo que no es posible disponer de ellas, cada persona o grupo por si mismo.
Será necesario además, mantener vigentes las oportunidades de participar en debate de compromiso equitativo, visto que la norma puede en globar a una parte importante de la sociedad porque su fundamentación es un asunto esencial y por ello debe ser necesariamente comunicativo.
En este proceso llegará un momento en que cada uno pueda pensar: ¿A qué forma de acción queremos obligarnos como individuos?… Y seguirá pensando ¿está justificada dicha norma?… ¿Y puede ser buena para todos o muchos de nosotros?… Sin olvidar que los procedimientos que conducirían a la aprobación de la norma exigen respeto moralmente obligatorio por la autonomía personal así como la exigencia de un acuerdo, previo a su entrada en vigencia.
De estos procedimientos debe surgir una voluntad amplia, compartida por una mayoría de los involucrados y ajena a toda cualidad imperativa, obligatoria o punitiva, dado que el interés general se ha determinado intersubjetivamente y es cognoscitivamente entendible desde la perspectiva de los participantes. La norma no debería entrar en vigencia porque parece aceptada por todos, sino porque ha sido aceptada a través de un debate que la considere como una acción encaminada al bien común, sobre la base de criterios valorativos morales.
Hay formas de organizar dicho debate fundamentado en criterio de equidad, justicia, y sentido común y mantener el equilibrio Individuo/Sociedad, hay que poder aceptar las demandas de la razón.
Si el ser humano no quiere o no puede aceptarlas, su vida se vuelve incomprensible, porque la preocupación por la verdad se encuentra profundamente arraigada en la esencia de lo humano.

Autor
Horacio Dolcini.
Dr. en Medicina.
Co-Director del Código de Ética de la Asociación Médica Argentina y la Sociedad de Ética en Medicina.

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