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  • Editor Enrique M. Otharán
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Espacio cultural

Sobre el mal de ojo y sus remedios


Es un hecho cierto que los ojos a través de la mirada transmiten toda clase de sentimientos positivos, pero también son capaces de dar lugar a otros negativos, es el caso del llamado «Mal de ojo» o aojamiento.
Se define a esta afección como «Enfermedad que se atribuye vanamente a la vista de alguno que mira con ahí­nco o con ojos atravesados», en concreto el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua en su edición de 1817 ofrece también el término latino: « Fascinatio».
Se trata de un ente nosológico del que se disponen datos desde la antigí¼edad clásica, si bien pudiera ser que fuese traí­do a España durante la dominación árabe.
A lo largo de la literatura hay frecuentes referencias, una, la encontramos en el Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita, nos referiremos después a ella; pero también en Enrique de Aragón, Marqués de Villena, conocido ocultista quien escribe su «Libro del aojamiento o fascinologí­a» (recordemos la raí­z latina del término), se describen los signos de los aojados con toda clase de detalles.
Durante el Renacimiento mereció la atención de tratadista. Pero Mexia, siendo durante el siglo XVIII objeto de estudio por el benedictino Benito Jerónimo Feijoo, el cual con su mentalidad ilustrada niega la existencia de este mal en una de sus obras más conocidas: el Teatro crí­tico.
En España hemos encontrado una referencia en el siglo XIX, de la que es autor Mariano Benavente, uno de los fundadores de la Pediatrí­a en nuestro paí­s y padre del conocido dramaturgo premio Nobel.
Se trata de un escrito de carácter satí­rico en el que se ridiculiza a las personas que creen estas cosas.
La extensión geográfica del mal es muy amplia, desde China, India, Filipinas, sin olvidar la comunidad chicana de los Estados Unidos de América y el sur de Italia.
También en España y curiosamente casi siempre en los litorales: el mediterráneo, así­ en Valencia, donde se habla de « Press d'ull» o de « prendre l'ull», igualmente el Paí­s Vasco (« Beguizco»), sin olvidar a otro pueblo algo marginado, los vaqueiros de Alzada ubicados en Asturias. Asimismo en determinados lugares de Galicia.
Queda pues claro que asienta en comunidades un tanto cerradas y algo marginales muy dadas a los ritos curativos más o menos mágicos.
La enfermedad afecta sobre todo a niños pequeños, pero también a animales e incluso a plantas, con preferencia a las de interior.
Las descripciones que hemos encontrado en autores que trataron el tema se decantan sobre todo en niños, los cuales presentan anorexia, desinterés por lo que les rodea, letargia e inmovilidad.
Todo se debe a la mirada de otras personas, muchas veces mujeres, las cuales casi siempre están menstruando, lo que enlazarí­a con la tradición judeo cristiana de la hembra impura.
Resulta curioso de que nunca se habla de que estas aojadoras presentasen alguna afección ocular como pudiera ser el estrabismo, anisocoria o cualquier otra.
Hay diversos remedios para sanar el aojamiento, desde poner un lazo rojo en la cuna del niño, hasta colgarle del cuello un pequeño fragmento de papel en el que se ha escrito un breve versí­culo del Evangelio.
También se habla de las higas: pequeños dijes de azabache o coral que imitan un puño cerrado.
Rememoremos brevemente un texto del Arcipreste de Hita al que antes nos referí­amos, se trata del llamado «Exemplo de la rraposa que come las gallinas en la aldea», la sexta cuaderna via dice así­:

Una vieja pasava quel comió su gallina
diz «el ojo de aquesta es para melezina
a moí§as aojadas e que han la madrina»
sacó lo, e estudo sosegada la mezquina

Esto se puede interpretar como que el ojo de la zorra serví­a, en la creencia popular para sanar el aojamiento de las mujeres jóvenes; permí­tasenos sin embargo una pequeña disgresión: se está hablando de moí§as y no de niños, además «Que han la madrina», es decir que tienen «Dolor de matriz», según la edición del Libro del Buen Amor de Clásicos Castalia (1990) con notas del hispanista inglés G.B. Gibbon Monypeny.
Pero si todos estos procedimientos fallasen se puede recurrir, sobre todo en las comunidades gallega y valenciana a unas mujeres que tiene la potestad de sanar el aojamiento.
No se trata de curanderas sino de «sabias» o «entendidas», éstas recitan una oración, que a su vez aprendieron por tradición oral de otra mujer, resulta curioso que una hembra sea la causante del aojamiento y otra tenga la capacidad de curarlo.
En los distintos textos que hemos consultado nadie ha revelado el contenido de dichas salmodias, solamente que en ella se hace referencia a la Virgen Marí­a, a la Santí­sima Trinidad y a todos los Santos.
La transmisión debe hacerse determinados dí­as del año: los Jueves y Viernes Santos y en caso de no respetarse esta norma, la persona que la conoce pierde su poder curativo.
Aún en nuestros dí­as y en determinadas localidades gallegas existen este tipo de mujeres, quienes por lo general no se diferencian de las demás.
Nunca exigen una remuneración por sus prestaciones, ni siquiera «la voluntad» como las curanderas, a lo más que llegan es a aceptar un regalo como agradecimiento a sus servicios.
Vemos pues, cómo el simple hecho de una mirada puede dar lugar a una enfermedad en la que se combina lo médico con lo mágico, sobre todo a la hora de su curación.
Archivos de la Sociedad Española de Oftalmologí­a
Sección histórica
Nº 5. Mayo 2000
http://www.oftalmo.com/seo/

"Mal de ojo se le llama al daño que una persona puede ocasionar sobre otra con sólo mirarla, se dice que tiene mirada fuerte y lo hace sin mala intención. Esas personas pueden cortan el dulce de leche con sólo mirarlo mientras lo están haciendo.
Para librar a los niños del mal de ojo, es conveniente, colgar del cuello del pequeño algún amuleto que simbolice burla, como los cuernitos de coral.
Dicen quienes se encargan de curar el 'quebranto' que a las personas 'con mal de ojos' hay que distraerles la mirada y para ello el color rojo es lo indicado".
www.soygaucho.com

La fotografí­a pertenece a los arqueólogos españoles Manuel Medrano y Marí­a Antonia Dí­az
http://www.arxeos.com/indice.html


Ultima actualizacion: lunes 21 de mayo de 2012, 10:06 pm