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  • Editor Enrique M. Otharán
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Espacio cultural

Platón


Publicado el 18.12.2005.
Discurso de Erixí­maco

Introducción
El análisis aquí­ propuesto del discurso de Erixí­maco en el banquete de Platón, quiere mostrar, desde los saberes cientí­ficos, filosóficos y mitológicos, el lugar que ocupa la medicina y su relación con estas formas de saberes, como así­ también definir el tipo de amor al que se refiere Platón y establecer el rol del médico en esta cosmovisión así­ enfocada. Cabe precisar que los conocimientos cientí­ficos, filosóficos y mitológicos, tienen puntos en contacto y que entran en mayor o menor tensión de acuerdo a los momentos de la historia del hombre y las civilizaciones.
El banquete de Platón fue escrito en la edad madura del filósofo, alrededor del año 385 AC y es un análisis del amor más volcado a "eros" como deseo de amor que a "philí­a" o toda relación de afinidad.(1)
Symposium, traducido como banquete, significa reunión de bebedores.
Se dividí­a en dos tiempos, primero la comida y luego el simposio propiamente dicho que era la bebida, el vino mezclado con el agua. Llegados a la casa los invitados se descalzaban y los esclavos les lavaban los pies. Luego pasaban a la sala del simposio y comí­an reclinados sobre cojines. Se designaba un simposiarca cuya función era fijar las proporciones de la mezcla de vino y de agua salada. La norma era que los banquetes terminaran en borrachera. En el caso del banquete de Platón, no hubo designación de simposiarca porque los participantes han decidido beber con moderación, Erixí­maco es la persona que propone esta regla. (2)
Para una recta interpretación del discurso y del lugar que ocupa la medicina para Erixí­maco, es preciso puntualizar el sentido de la palabra physis: la misma es naturaleza, es la visión de la naturaleza como cosas de la naturaleza y viene de los presocráticos, es el orden natural de la realidad y en esta visión, la enfermedad es un desajuste una pérdida de la armoní­a y muestra la relación entre medicina y filosofí­a. Es el paso de la medicina pretécnica a la técnica, la observación de cómo ocurren las enfermedades sin intervención de los dioses, como physis que se convierte en fisiologí­a. La palabra aparece por primera vez en la Odisea en que Hermes muestra a Ulises una planta cuya naturaleza o physis (negra su raí­z y blanca como la leche su flor), protege contra los hechizos de Circe. Para Benjamí­n Farrington citado por Mainetti, (3) este episodio lingí¼í­stico revela el sentido originario de la palabra physis, sustantivo derivado del verbo phyein, que significa nacer, crecer o brotar al referirse a una planta (phyta), como algo que brota y que tiene la magia del remedio "eidos" o apariencia y potencia o "dynamis" entre la forma y la virtud (el sol calienta porque es caliente).


Análisis
1.1. Generalidades
Erixí­amaco es el tercer orador, luego de Pausanias. Es hijo de Acumeno médico como él y miembro de los asclepí­adas, descendientes del dios de la medicina Asclepio, hijo de Apolo y de Corónide, según la mitologí­a griega. (3) Si bien el término asclepí­adas es usado por Homero en la Ilí­ada, (4) en referencia a Macaón, uno de sus hijos, su empleo en plural, los asclepí­adas, se usa para designar a un grupo de profesionales que ejercen el oficio como tradición familiar o a la estirpe médica de Hipócrates, por el año 500 AC.(5) Cabe precisar que en esta época se produce el salto del mitos al logos y la medicina acompaña el salto de la nosogoní­a a una nosologí­a, es decir de un saber pretécnico, empí­rico, mágico y religioso, a una "tekhné" o artesano de la medicina. (5)
Platón en parte ridiculiza a la medicina en la figura de Erixí­maco, al poner en boca de él una argumentación prescriptiva, moralista acerca de los efectos perjudiciales del vino sobre la salud, si bien propone que cada uno beba lo que quiera, logra un acuerdo para que todos beban de una manera morigerada. "Creo, efectivamente haber llegado por el ejercicio de la medicina a la evidencia de que la embriaguez es perjudicial para el hombre". (1) Se desprende de esta afirmación que Erixí­maco pertenece ya a una medicina como evidencia, es decir a una técnica o episteme. El término episteme fue utilizado por Sócrates para diferenciar el saber cientí­fico en oposición a la "doxa" griega que significa opinión cotidiana no sometida a ninguna crí­tica, sino aceptada como algo de sentido común. Episteme equivale entonces a ciencia según se entiende hoy. Entre la ciencia y la ignorancia está la recta opinión. (1)
El único médico del banquete es quien propone el tema un homenaje al amor, como no se habí­a hecho hasta ahora, sí­ se habí­an elevado peanes y homenajes a otros dioses. "Cada uno, de izquierda a derecha, debe pronunciar, por turno, un discurso, el mas bello que pueda en alabanza al amor". (1)

1.2. En cuánto al diálogo en sí­, Érixí­maco reconoce los dos tipos de amor encarnados en Afrodita Urania (el puro, celestial) y en Afrodita pandemo (Eros vulgar). En la mitologí­a suele distinguirse a Afrodita Urania, nacida del esperma de Urano, mutilado por su hijo Crono a pedido de Gea (6). Otra versión menos difundida cuenta que es hija de Zeus y la ninfa Dione. (1) (3). El amor proveniente de la primera, es el amor puro que no nace de la unión hombre-mujer, es el amor duradero, según Pausanias, el orador que precede a Erixí­maco, el amor homosexual masculino. En cambio, de Afrodita pandemo viene el amor en sentido estricto eros, un amor vulgar, heterosexual para procrear, o un amor homosexual vergonzante, no morigerado.
Erixí­maco va mas allá de Pausanias al extender el concepto de los dos tipos de amor a un nivel cosmológico, como una tendencia o ambivalencia que existe no sólo en los hombres si no en todos los seres del universo. "La constitución fí­sica de los cuerpos contiene en sí­ ese doble amor", afirma. (186 b). (1). Desde una perspectiva filosófica, Erixí­maco expone en el banquete la cosmovisión del mundo que propone Heráclito, como fuerzas antagónicas para la justificación de su discurso sobre el amor. Prueba de ello es el ejemplo de la armoní­a como una consonancia y ésta como "un consenso de cosas discordantes". Erixí­maco entiende a la medicina como una praxis dentro de opuestos o contrarios (lo frí­o, lo caliente, el amor en el cuerpo sano y el amor en el cuerpo enfermo). (1)
Desde una perspectiva de mitologí­a comparada, que cabe en relación con el mito de Afrodita Urania y Pandemos y el mito del andrógino en el discurso de Aristófanes, la cosmogoní­a de los opuestos se puede rastrear en el mito y en la religión oriental. Uno de los mas populares Bodihsattvas (que quiere decir a punto de alcanzar el estado de budda) del budismo Mahayana del Tibet de China y del Japón, es el portador del Loto, Avalokiteshvara, "El señor que mira desde arriba con piedad". A él está dirigida la plegaria: Om mani Padme Hum: "la joya está en el loto", es el que mira a todas las criaturas con compasión. Está representado en forma masculina (Yan) y femenina (Kwan Yin), el Yin Yan como par de opuestos y en el medio el Tao o camino, fuente y ley del ser, que deben estar en armoní­a cósmica. (7)
El deseo late como Eros o voluntad de vivir que es el Kama budista y Thánatos o deseo de muerte, idéntico al mara budista "hostilidad y muerte".
En base a los opuestos, Erixí­maco dice que un buen médico es aquel que realiza la buena praxis. Al respecto afirma: (186 d) (1) "el conocimiento de las tendencias buenas y saludables en contra de las tendencias morbosa, con respecto a llenarse y a vaciarse, y el que diagnostique en esas tendencias el amor bello y el morboso, es el médico mejor capacitado", vale decir, sustituir la enfermedad por la salud, restableciendo el amor y la concordia entre ambas partes. De esta manera, Erixí­maco es un médico hipocrático que entiende a la enfermedad como una physis universal y una physis propia de cada cosa, en este contexto, la enfermedad se despoja de lo teúrgico y es concebida como un desequilibrio de las partes, alteración del buen orden de la naturaleza. Es el nacimiento de la medicina fisiológica.(5)
Erixí­maco se muestra prudente en el ejercicio del amor y prescribe el amor morigerado que es al que se honra y venera en toda acción. Considera al amor como un bien ligado a la prudencia y la justicia tanto en los dioses como en los hombres. Esta visión es hipocrática en estricto sentido, es una de las notas principales que se refiere a la armoní­a, ya que en su apariencia y en su dinámica, la physis tiene armoní­a y la produce; es herencia del suelo de filósofos presocráticos como Anaximandro, quien da un sentido cósmico a la idea ética y polí­tica de la justicia; así­ la physis es justa y se corresponde con la ley del hombre nomos en sentido griego de costumbre. (5)
Conclusión
Como cuestión general y que no conviene perder de vista, es el poder que va tomando la medicina como ciencia y como arte, ya que para esa época aparecen escuelas de medicina que prescriben dietas y ejercicios para el cuerpo sano y el enfermo, el origen de la tragedia de la vida medicalizada, del poder de la medicina del encarnizamiento diagnóstico y terapéutico, en suma el reemplazo del báculo de Asclepio por el caduceo de Hermes. Como opuesto a este devenir pesimista, hay otro destino si se considera el sí­mbolo del centauro Quirón, es razón y sentidos, (8) diestra del que opera y mente del que enseña. (9). El Centauro inmortal, herido involuntariamente por una flecha de Heracles, sufrí­a sin hallar calma hasta que los dioses aceptaron su muerte a cambio de la inmortalidad otorgada a Prometeo y elevaron a Quirón a la categorí­a de astro en la constelación de sagitario. El legado del centauro, con su paradigmática muerte, es haber dejado el lugar para que otros siguieran su derrotero docente de servicio y de investigación. (10)
Ciencia, técnica y ética, un triple estatuto que define hoy a la medicina como una clase de conocimiento que amalgama hechos y valores, ser y deber ser, ciencia y conciencia, esto es verdades cientí­ficas y filosóficas en una disciplina que es entonces epistemologí­a y gnoseologí­a y ocupa un lugar definido dentro del mapa del conocimiento. Vale decir una visión que supera el conocimiento empí­rico positivo en tanto correspondencia entre términos teóricos y de observación, en el cuál las entidades metafí­sicas y no observables, pertenecientes a la filosofí­a, quedan fuera de las teorí­as cientí­ficas. (9)
En el banquete, la medicina se aleja de la homérica, más ligada a curaciones mágicas, pretécnicas que la medicina de los asclepí­adas, donde ésta se consolida como un saber técnico. La importancia del diálogo de Eriximaco respecto de Pausanias, quien lo precedió en la palabra, es que toma al amor en sus dos formas (Urania y Pandemos), las cuáles eleva a categorí­a universal de todos los seres, no solamente de los hombres, sino el concepto del amor como una polaridad presente en toda la naturaleza. Es la armoní­a de la physis y la posibilidad de intervenir en lo que es pudiendo no haber sido, esto es, el buen médico domina lo que en la naturaleza es azar.
Es preciso mencionar la similitud con el concepto de Yin Yan oriental y el deseo que late en la obra de Platón, en suma la vida y la muerte en el instante del banquete.
Si bien Grecia es la bisagra entre oriente y occidente, dicha esta metáfora con un criterio histórico, debemos señalar que hoy reconocemos en la Grecia antigua un punto de partida para nuestro saber cientí­fico y filosófico, sin negar la importancia de los hallazgos empí­ricos de las culturas de Egipto y Mesopotamia. (11) A modo de ilustración del avance de aquellas culturas, la evidencia histórica indica que los egipcios habí­an medido la pendiente del Nilo en 1.100 km en un error de pocos milí­metros y las sacerdotisas de los caldeos, fueron las primeras astrónomas observadoras del espacio estelar. (12)
Como comentario final, el banquete de Platón gira en torno del amor desde distintas perspectivas discursivas y en estrecha relación con la filosofí­a, en suma una hermosa y valiosa obra como legado del sabio Aristocles de Atenas más conocido como Platón.

Bibliografí­a
1. Platón. El banquete. Editorial Altamira. Argentina.
2. Notas tomadas de "La vida cotidiana en Grecia en el siglo de Pericles. R Flaceliere. Hachette,1959.
3. Mainetti JA: Compendio Bioético. Ed. Quirón, La Plata, 2000.
4. Jacquenod Raymond. Diccionario de Mitologí­a. Salvat Editores. Año 200.
5. Homero. Ilí­ada, IV 204. Biblioteca de Clásicos Griegos y Latinos. Ediciones Terramar, 2004.
6. Pedro Lain Entralgo. Historia Universal de La Medicina; tomo II, Antiguedad media. Salvat editores S.A.
7. Hesí­odo: La teogoní­a. Edicomunicación. España.
8. Campbell J. El héroe de las mil caras. Fondo de Cultura Económica, 1959. México.
9. Mainetti JA. Las humanidades médicas y la filosofí­a de la medicina. Quirón 1 (1975).
10. Tealdi JC. Quirón. introducción al modelo constructivista del conocimiento médico.1990; 21 Nº 3.
11. Secchi JC. El legado del Centauro. Quirón. 1990; 21 Nº 2.
12. Tealdi JC. La distinción entre ciencia y filosofí­a por Hipócrates.
13. Draghi Laura, Gatti Mirta. La filosofí­a en busca de Antí­gona. Grupo Atenea, 2005.

Dr. Marcelo Ocampo
Grupo Atenea
La Plata, República Argentina.

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Ultima actualizacion: domingo 5 de febrero de 2012, 1:08 pm