Espacio cultural
Oftalmólogos españoles en el exilio mexicano de 1936
Publicado el 12.03.2005.
Autor C. López de Letona.
Se ha calculado en quinientos el número de médicos españoles exiliados a México a partir de los sucesos bélicos de 1936. Probablemente fue uno de los colectivos que sufrió entre sus filas un mayor número de afectados.
Vamos a referirnos en particular a los oftalmólogos. De ellos la figura más sobresaliente fue Manuel Márquez Rodríguez sin olvidar a Manuel Rivas Scheriff y a Sadí de Buen López Heredia.
Manuel Márquez Rodríguez (1872-1962) era en 1936 decano de la facultad madrileña. En noviembre de dicho año se desplaza a Valencia y posteriormente a Barcelona siempre en compañía de su esposa la oftalmóloga Trinidad Arroyo. En 1939 se instalan de modo definitivo en México D.F.
Enseguida es encargado de encabezar una comisión destinada a permitir a los numerosos médicos llegados de España poder ejercer en México su profesión.
Nuestro oftalmólogo es nombrado por entonces vicepresidente de la Unión de Profesores Universitarios Españoles en el Extranjero, institución que llegó a gozar de carácter internacional.
También impartió cursos de su especialidad en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Al cumplir setenta años en 1942 y con motivo de su jubilación oficial recibe un gran homenaje de la Sociedad Oftalmológica Mexicana.
Un año antes había sido nombrado miembro de honor de la New York Society for Clinical Ophthalmology y posteriormente fue designado profesor de Óptica en la Escuela Oficial de Optometría al tiempo que participó muy activamente en reuniones y congresos de su especialidad. Por ejemplo, durante 1944 la semana científica organizada por la Asociación para evitar la ceguera, en México D.F., y entre 1945-1947 los II y III Congresos Panamericanos de Oftalmología, celebrados respectivamente en Montevideo y La Habana.
La salud de M. Márquez se resiente, en 1948 sufre un desprendimiento de retina. En 1956 aparece un glaucoma en el otro ojo, quedando prácticamente ciego, aun así el año 1958 con ochenta y seis años realiza un último trabajo sobre la esquiascopia. Cuatro años después sufre un accidente cerebro vascular y muere en 1962.
La obra escrita de nuestro autor, ya extensa antes de 1936, continuó incrementándose en su país de adopción.
Citaremos de modo especial, los trabajos relacionados con la neuro oftalmología, motilidad ocular y glaucoma, para referirnos después a textos más amplios.
Teoría de los ojos superpuestos y la del ojo desdoblado se publica en 1942 y cuatro años más tarde Interpretación de la mecánica oculomotora a la luz de los principios que la rigen, del mismo modo en 1947: Explicación fisiológica de la ley de Hering en conexión con la doble inervación del recto interno del ojo.
El glaucoma no fue un tema abordado con frecuencia, podemos apuntar no obstante dos títulos: Viejas y nuevas ideas acerca de la hipertensión ocular y del glaucoma que se escribe en 1947 y al año siguiente: Un dogma que muere: hipertensión ocular del glaucoma.
Las llamadas obras mayores se resumen en dos volúmenes aparecidos en 1949 y 1952, continuación de las Lecciones de Oftalmología comenzadas a redactar en España en 1936. Se trata de Oftalmología clínica general y defectos de refracción del ojo (1949) y Oftalmología especial teórica y clínica.
Manuel Rivas Cheriff (1894-1966), llegó también a México en 1939, siendo enseguida nombrado jefe de servicio del hospital oftalmológico auspiciado por la asociación para evitar la ceguera.
Citaremos entre sus escritos La fotografía de las membranas profundas del ojo y también La iridectomía en la operación de la catarata, en 1941, y en 1944 Anestesia en la operación de catarata.
El caso de Sadí de Buen López Heredia es interesante. Nacido en San Sebastián en el año 1921 pasó a México estudiando medicina en la UNAM. Se especializó en Anatomía Patológica ampliando sus estudios en Estados Unidos.
El año 1953 recibió el diploma de especialista en Oftalmología por el Hospital de México D.F. y al año siguiente es jefe del Servicio de Patología ocular de dicho centro.
Su obra es variada y extensa, destacaremos sobre todo su participación en Protozoal and helmintic diseases publicado en Baltimore durante 1971. Aborda muy minuciosamente la oncocercosis, afección casi crónica en el estado mexicano de Chiapas.
Como resumen de todo lo expuesto hasta aquí, podemos afirmar que el colectivo médico fue uno de los más numerosos de cuantos se exilió a México a partir de 1936 y que entre los oftalmólogos que llegaron debemos señalar la figura señera de Manuel Márquez Rodríguez, sin olvidar a Rivas Cheriff, y a De Buen López Heredia.