Editorial
Carta a la dignidad
Carta a la dignidad
Reflexiones de un joven médico
Publicado el 10.03.2006 y actualizado el 30.06.2006.
Este alegato, escrito por un joven profesional en el lenguaje coloquial de Argentina, se publica tal cual fue recibido.
Esta carta es para vos hermano que te despertás a las 3.30 de la madrugada, en una camita de una plaza o de una cucheta, con la voz del enfermero que te dice: Doc, hay pacientes...
Esta carta es para vos que cuando terminás esa guardia donde dormiste a siete gotas por minuto y te das cuenta que tenés que volver en colectivo.
Es para vos que tenés que comprarte un sanguche de milanesa porque la comida que te dan en el sanatorio es peor que la que comen los enfermos.
También es para vos que si vivís de las guardias sabes que cuando te tomás unos días de vacaciones a la vuelta tenés que trabajar el doble porque no te alcanza la guita. Y terminás el doble de fundido...
Sobretodo, esta carta es para vos que sabés muy bien que si no te gusta lo que te pagan por la guardia te dicen: si no te gusta te vas. Total, estoy seguro, encontraré un médico más barato...
Y ni te cuento cuando se te llenas los ojos de lágrimas si tu hijo te dice:
-Papá, ¿no te podés quedar? Y le tenés que decir:
-No hijo, tengo guardia... Y te sentís un guacho...
Cuantas cosas dejamos atrás en nuestra profesión. Cuanto nos perdemos de vivir en esta carrera que elegimos. En un país donde te conviene ser enfermero porque tenés más solvencia económica o visitador médico, si querés cambiar todos los años el auto y digo esto sin bronca a estas personas, ni siquiera al país.
Digo esto porque estoy cansado de ser explotado, nada más y nada menos que por médicos que estudiaron la misma carrera que yo, que vivieron igual que yo en una pensión y que muchas veces comieron un café con leche con picadillo y que ahora se pasean en lujosos autos. Encima cuando pasan enfrente tuyo cuando estás en la parada del colectivo te saludan complacientemente.
Lo peor es que también te explotan los empresarios que no tienen idea de la medicina y te hacen subir en una ambulancia de emergencias que no tiene ni lo básico para hacer un traslado donde te jugás el título. Encima lo hacés por necesidad.
Digo esto, sobretodo porque no tienen la culpa los políticos, no tienen la culpa los médicos explotadores ni los empresarios. Tampoco tienen la culpa los enfermeros que despiertan a la madrugada.
La culpa la tenemos nosotros mismos. Si, nosotros que nos bajamos los pantalones. Nosotros que nos comemos doblada las guardias eternas de mucho trabajo y poca plata.
Nosotros que nos tenemos que bancar que una enfermera o un administrativo tenga más poder de decisión que nosotros.
Nosotros que si tenemos un juicio de mala praxis -Dios nos libre- nos lo tenemos que bancar solitos.
Nosotros somos los culpables por no estar unidos por no juntarnos y tratar de unificar nuestra frustración para cambiar esto.
Mucha de la gente que lee esto seguramente se sentirá identificada y otros no pero son los menos.
También se que muchos de nosotros se dieron cuenta de esto hace rato, pero tenemos miedo de hablar.
Miedo a quedarnos sin laburo, un miedo enfermo que no hace más que agravar esta situación que hace que cuando queramos organizar reuniones para cambiar esta situación tengamos que cuidarnos de algunos pocos médicos que nos mandan al frente porque piensan que están salvados.
Tal vez después de leer esto pienses que tengo mucha bronca -que si la tengo- pero es superada y por mucho por la indignación .
Por eso si llega esto a tu correo mandáselo a todos los médicos que conozcas.
Si lo mandas no vas a tener 10 años de buena suerte ni te van a aumentar el valor de las guardias, y sobretodo no van a dejar de levantarte los enfermeros a las 03.30 de la madrugada.
Pero si te vas a sentir mejor sabiendo que no sos el único médico que se siente así.
Lo escribe un médico como vos que se cansó de ser explotado.
Un médico como vos que se canso de no hacer nada para cambiar esta situación.
Un médico como vos que no le encuentra otra solución que unirnos.
Unirnos para tener poder.
- Tener poder para cambiar los aranceles.
- Tener poder para pedir valores de guardias más dignos.
- Tener poder para planificar vacaciones.
- Tener poder para planificar jubilaciones dignas y no tener que hacer guardias hasta los 60 años.
- Tener poder para que los abogados nos dejen trabajar. tranquilos y no hacer la medicina del terror: terror a los juicios.
No encuentro otra solución.
Así que si lo encontrás en tu correo por favor mandalo.
Si creamos una conciencia común esto puede cambiar. Tengo fe en eso.
Volvamos a practicar la medicina con placer, no con miedo ni bronca.
Que nos llene espiritualmente, que nos gratifique, que no nos torture.
Y sobretodo que seamos dignos... que levantemos la cabeza y podamos vivir una vida, no sobrevivir a una guardia.
Buenos muchachos, piensenló y mandenló.
Te lo envía un médico como vos
Enviado por el Dr. Gustavo Serrano.
PD: Si esto lo envías a otro y vuelve a vos, hay esperanza. No se que ocurre en otros países pero al menos es lo que sucede en Argentina, durante los primeros años, luego de recibir el título de médico.
Nota de la redacción
Nuestro pensamiento tiene claro que el sistema sanitario perverso que nos toca vivir no es problema generacional. Afecta a todos los profesionales de la salud aun cuando estos lleguen a la plenitud de la profesión, aunque nos resulte más fácil sobrevivir. No podríamos hacer otra cosa que ser médicos y esa es la debilidad de la que se aprovechan.
Fotografía
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