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Habría que mejorar las condiciones sanitarias de comunidades Mbyá-Guaraní.
Publicado el 27.09.2009.
Habría que mejorar las condiciones sanitarias de comunidades Mbyá-Guaraní.
Entre 2005 y 2008, investigadores argentinos estudiaron el estado nutricional y las parasitosis intestinales en niños de tres comunidades Mbyá-Guaraní en la Provincia de Misiones. De acuerdo con los resultados obtenidos, la mitad de ellos tenían problemas de crecimiento, por lo que los especialistas destacan la necesidad de implementar políticas sanitarias y sociales que contribuyan a mejorar sus condiciones de vida.
Fuente Agencia CyTA-Instituto Leloir.
23.09.2009.
Un estudio centrado especialmente en la salud de niños de tres comunidades Mbyá-Guaraní de la provincia de Misiones mostró que menos de la mitad de ellos presentó un estado nutricional normal y los restantes tuvieron talla baja para la edad, considerada un indicador de retardo lineal del crecimiento.
Los resultados del trabajo, fueron publicados en la revista científica American Journal of Human Biology. Se trata de un estudio realizado a un total de 178 niños de entre 1 y 14 años en las comunidades de Takuapí, Ka´a cupe y El Pocito en el Departamento del Libertador General San Martín, Misiones.
“Esta situación, es común a la mayoría de las poblaciones aborígenes Sudamericanas que suelen vivir una situación de exclusión social y económica. Con respecto a la composición corporal, pudo observarse que la mitad de los niños Mbyá que fueron examinados entre los años 2005 y 2008, tienen menor perímetro braquial y área muscular del brazo”, señaló a la Agencia CyTA Lorena Zonta, licenciada en Biología de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y una de las autoras del estudio. Y agregó: “La disminución de la masa muscular también podría relacionarse con los hábitos de comportamiento y alimentarios de estas poblaciones. La dieta de los Mbyá es escasa en proteínas en relación a otros alimentos de alto valor energético. Para la preparación del chipá y del reviro (pasta hecha con harina y grasa que consumen durante el desayuno), utilizan excesiva cantidad de grasa, aceite y carbohidratos.”
Del estudio forman parte las investigadoras de CONICET y de la UNLP Dra. Evelia Edith Oyhenart del Instituto de Genética Veterinaria “Ingeniero Fernando Noel Dulout (IGEVET), y Dra. Graciela Teresa Navone del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE).
Alto nivel de parasitismo
El análisis parasitológico de los investigadores de la UNLP mostró que el 96 por ciento de los niños tenían parásitos. “Entre los protozoos, se encontraron formas no patógenas tales como Entamoeba coli, Iodamoeba butschlii y Endolimax nana, y entre las patógenas Blastocystis hominis y Giardia lamblia”, indicó Zonta, que también se desempeña como becaria doctoral de CONICET en el CEPAVE. Y continuó: “Entre varias especies parasitarias, las más frecuentes fueron Blastocystis hominis en el 87 por ciento de los niños, hookworms (Ancylostomideos) en el 78 por ciento y Entamoeba coli en el 56 por ciento”.
De acuerdo con el estudio el 81 por ciento de los niños resultaron parasitados con más de tres especies por individuo y el 39 por ciento de los niños que presentaron baja talla para la edad estuvieron parasitados.
“Es interesante remarcar el impacto que las infecciones parasitarias tienen en el estado nutricional y cómo una nutrición insuficiente predispone a este tipo de infecciones, debido a que afecta al sistema inmune y provoca en los niños mayor vulnerabilidad a la entrada de otros microorganismos patógenos como virus y bacterias”, puntualizo Zonta. Y agregó: “En este sentido las infecciones causadas por Ascaris lumbricoides, Trichuris trichiura y hookworms entre los helmintos, Giardia lamblia y Blastocystis hominis entre los protozoos patógenos, pueden afectar el crecimiento, debido a que causan inflamación de la mucosa intestinal, mala absorción de nutrientes, hipovitaminosis A, diarrea y anemia por deficiencia de hierro, entre otras patologías. Esta situación observada en los niños analizados, se agrava al presentarse infecciones múltiples lo cual hace que el sistema inmune se deprima aún más y los niños queden susceptibles a nuevas infecciones.”
“Esta conjunción multifactorial durante la niñez, da como resultado un menor tamaño corporal en el adulto, ya que la energía necesaria para el crecimiento es empleada en otras funciones”, explica Zonta.
Condiciones de vida
Las observaciones realizadas en las tres comunidades Mbyá-Guaraní durante el período en que se desarrolló el estudio, demostraron que estas poblaciones viven en ambientes que presentan creciente deterioro por la falta de medidas sanitarias básicas y de higiene, destaca Zonta. Y continúa: “El agua de consumo la obtienen del arroyo, de pozo y/o aljibe y se deposita durante varios días en recipientes no aptos para tal fin. La elaboración de las comidas se realiza en ámbitos no adecuados, en contacto con el suelo y con animales domésticos (perros y gallinas). A esta situación se suman algunas prácticas culturales tales como andar descalzos, la eliminación de excretas a cielo abierto, el contacto con el suelo tanto en niños como adultos, en actividades de juego o en la elaboración de artesanías.
Asimismo, el clima favorece este comportamiento y contribuye a que las formas infectivas de las especies parásitas persistan en el suelo y perduren en el tiempo. Para Zonta y sus colegas, es indispensable promover estos estudios en un mayor número de comunidades carenciadas, para acceder a un diagnóstico certero de la situación epidemiológica actual. Por otra parte, consideran que “se deberían implementar en lo inmediato políticas sanitarias y sociales que mejoren en forma sustancial sus condiciones de vida”.
Fuente
www.agenciacyta.org.ar
Fotografía
Foto: sorianos.org
Foto: misionescuatro.com
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