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  • Editor Enrique M. Otharán
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Prevención de las picaduras de mosquitos y otros insectos

Prevención de las picaduras de mosquitos y otros insectos

Publicado el 25.03.2009.

Un artículo extraído del libro de Otharán Los viajes internacionales y la salud.

Los viajeros que efectuarán excursiones a países tropicales–África, Asia, Pacífico sur, América Central, Caribe y América del Sur tropical–deberán informarse con anticipación de los riesgos a los que se verán expuestos.

Si no se cuidan, quienes opten por la vida al aire libre, pernoctando en carpas o en habitaciones sin la protección aconsejada estarán, de hecho, comprometidos. Quienes pasen sus noches en hoteles internacionales, con aire acondicionado, no correrán peligro.
Es responsabilidad de uno mismo protegerse de las picaduras de los insectos y arácnidos, y seguir rigurosamente las medidas para prevenirlas:
a) Cuando se duerme en carpa o en una casa, se debe utilizar mosquiteros adecuados, que se adquieren en los comercios dedicados a camping; asegurándose de que no estén rotos y que no haya quedado ningún insecto en su interior, ni tampoco en el exterior se los fija debajo del colchón. Deben rociarse con permetrina.
b) Mantener la casa cerrada y emplear telas mosquiteras finas en las ventanas.
c) Usar ropas claras que cubran la mayor parte del cuerpo con mangas y pantalones largos.
d) En las horas de mayor exposición hay que limitar las actividades al aire libre.
e) El uso de repelentes de insectos en la piel expuesta es ineludible. El más efectivo es el DEET (N,N-dietil-m-toluamida, actualmente llamado N,N-dietil-3-metilbenzamida). La concentración ideal es del 25 a 35%. En los niños hasta 10%.
f) Es recomendable el uso de insecticidas en las áreas de permanencia y en los dormitorios. La permetrina debe usarse en las ropas antes de salir de excursión y también en los mosquiteros. No producen inconvenientes y repelen los insectos durante varias semanas. De noche usar difusores de insecticidas, eléctricos o de pilas portátiles, que contengan. Son de utilidad para proteger a los niños.
g) El uso de perfumes y agua de Colonia atraen abejas y avispas.
Otros productos que contienen IR3535 (etil-butilacetilaminopropionato) y los de origen vegetal, como los de aceite de limón o citronella, soja, eucalipto y otros, no suministran una protección tan prolongada como los productos que utilizan DEET.Este dato es crucial para elegir el artículo correcto, para quienes deban viajar a las regiones donde las enfermedades transmitidas por insectos constituyen una amenaza.
No se deben utilizar para repeler a los insectos, por no ser confiables, los siguientes métodos:

- Aparatos ultrasónicos.
- Ingestión de ajo, levadura de cerveza o vitaminas.
- Muñequeras impregnadas con DEET.

DEET
Su nombre químico es N, N-dietil-metil-toluamida-en la actualidad llamado N, N-dietil-3-metilbenzamida-y es el principio activo de los mejores repelentes de insectos.
Para lograr este efecto, debe aplicarse sobre la piel expuesta a las picaduras.
El producto, desarrollado y patentado por investigadores de la marina estadounidense en 1946, se usó con éxito en las zonas infestadas por mosquitos y moscas picadoras, en diversas campañas militares.
Está al alcance del público desde 1957 y no hubo ningún otro que lo supere. Tiene un amplio espectro de acción y es útil también para varias especies de insectos voladores o caminadores, mosquitos, moscas picadoras, pulgas, garrapatas y otros artrópodos.
Las marcas comerciales más conocidas son OFF!, Ben's y Ultrathon, todas en múltiples presentaciones y formulaciones y la mayoría no disponibles en Argentina.
En EE.UU., el DEET se comercializa en concentraciones que abarcan un amplio rango ya que se encuentran desde el 5% al 100%; en el mercado está aprovechable en múltiples formulaciones que incluyen soluciones, lociones, cremas, geles, atomizadores, bombas de rociado y toallas impregnadas.
Otra forma de presentación es en muñequeras de toalla impregnadas, pero está bien establecido que no son efectivas.
Usualmente, la concentración entre 10 y 35% proporciona un buen resguardo; no obstante, las concentraciones recomendables–en los lugares donde pululan insectos que transmiten enfermedades–son del 25 al 35%.
Si puede haber una disminución de la cantidad de repelente en la piel, por lluvia o transpiración, es conveniente usar las mayores concentraciones.
Recientemente ha aparecido en el mercado una base química para el DEET que permite una liberación prolongada en la piel, más lenta y duradera, lo que permite el uso de concentraciones menores; reduce la repetición de las aplicaciones y las posibilidades de absorción a través de la piel. Existen disponible en el mercado sólo dos productos con la tecnología de liberación lenta, Ultrathonâ, una crema con 33% de concentración y Sawyer Controlled Releaseâ, una loción con 20% de concentración.
Los pediatras recomiendan el uso en niños en concentraciones que no excedan del 10%. En los niños pequeños no se debe aplicar el producto en manos y cara.
Se debe destacar que después del uso es conveniente lavar el cuerpo con agua y jabón, especialmente en los infantes. No debe permitirse a los niños aplicarse el producto por sí mismos y tampoco debe usarse debajo de la ropa.
El repelente de insecto debe ser aplicado en una delgada capa, en forma uniforme por toda la superficie de piel expuesta a las picaduras.
El DEET sólo protege la piel que se trata. No debe aplicarse sobre heridas, excoriaciones y en la piel inflamada o con eczemas y hay que tener presente que el producto puede dañar los tejidos sintéticos.
Si el repelente produjera irritación cutánea debe lavarse con agua y jabón y es una contraindicación para su uso.
No debe aplicarse con atomizadores en ambientes cerrados. Para colocar el repelente en la cara, previamente hay que rociar la palma de las manos y luego dispersar el producto por la cara y cuello.
El uso simultáneo de DEET y una pantalla solar puede reducir la actividad, a menos que el repelente se coloque en último término. La sudoración y la lluvia también reducen la eficacia.
Esta sustancia química tiene la propiedad de disolver los productos plásticos como cristales de relojes, marcos de gafas y otros productos sintéticos, por consiguiente, tenerlo en cuenta para no sufrir inconvenientes.

El uso de permetrinas en las ropas
El piretro es un activo insecticida, derivado de las raíces y de las flores secas y picadas del pelitre, una hierba originaria del norte de África.
La permetrina, a su vez, es un derivado sintético del piretro, que tiene actividad repelente, y provoca la caída o la muerte de los insectos. Es efectiva contra la mayoría de ellos. Tiene una baja toxicidad para los mamíferos, es poco absorbido por la piel y es rápidamente metabolizado por el organismo. Se usa en la piel para el tratamiento de los piojos y la sarna.
A diferencia del DEET no afecta los tejidos sintéticos. Con una lata atomizadora de permetrina se pueden tratar dos equipos de ropa compuesto de pantalones, camisa y calcetines. Para hacerlo, antes de salir se ubica la ropa elegida en un lugar ventilado y vaporizar suavemente hasta humedecerlas, darlas vuelta y se vuelve a vaporizar; luego dejar secar. Lo mismo puede hacerse con los mosquiteros y las paredes de las tiendas. Resiste varios lavados.

Los mosquiteros y la ropa
El uso de mosquiteros es obligatorio en los lugares pobres y mal protegidos, o cuando es necesario dejar abiertas las ventanas, en las regiones con riesgo de paludismo, enfermedad de Chagas-Mazza, dengue y otras. Es una forma de no transformarse en una víctima de los insectos. El tamaño de la trama de la tela mosquitera debe ser lo suficientemente pequeña como para impedir el paso de los mosquitos y, al mismo tiempo, no convertir el lecho en un horno insoportable. Debe asegurarse que esté íntegro, que no queden mosquitos en su interior y que quede bien sujeto debajo del colchón. Es aconsejable el tratamiento mensual con permetrina del mosquitero.
La combinación de este método y la aplicación de DEET en la piel, constituye una formidable barrera contra los insectos, capaz de reducir las picaduras de los mosquitos, a cerca de cero.

Dengue
Es una enfermedad infecciosa, febril, aguda, de comienzo súbito y síntomas muy intensos, casi exclusiva de regiones tropicales y subtropicales y en expansión a zonas templadas donde se encuentre el vector.
Lo provoca un virus, del que existen 4 tipos diferentes. La infección con uno de ellos no proporciona protección para los demás.
El dengue y la fiebre hemorrágica del dengue es un inconveniente mayor de la salud pública de algunos países y una amenaza para otros.
Lo transmiten los mosquitos del género Aedes y otras especies; se producen unos 50 millones de casos anuales que ocasionan 24.000 muertes. La población en riesgo llega a casi tres mil millones de personas y entre ellas muchos viajeros. Adquiere gran importancia en América, África, África y algunas islas del Pacífico. En Brasil, donde este año tuvo un impresionante incremento, los casos superaron los 700.000, durante 2002.
Existen sospechas que los monos constituyen el reservorio natural de la enfermedad.
El Aedes aegypti, el vector habitual, se encuentra en las comunidades urbanas, por lo que el riesgo de contraer la enfermedad es mayor en estas zonas.
En general, el peligro es menor en las áreas rurales y en las tierras ubicadas por encima de los 1.500 m de altura.
Para la aparición de la enfermedad deben darse condiciones ambientales que permitan el desarrollo del mosquito–lluvias y agua estancada–y la existencia de una población urbana receptiva.
El riesgo de contagio disminuye o desaparece en los edificios con aire acondicionado, hoteles y otros edificios cerrados donde los mosquitos no pueden ingresar fácilmente.
Las probabilidades de infección también menguan cuando se pasa algún tiempo en las playas y zonas arboladas, donde los mosquitos son más escasos; las zonas residenciales pueden estar pobladas de mosquitos. Cuando se dan estas circunstancias los viajeros están menos expuestos a contraer la afección.
En general, esta enfermedad se parece bastante a la gripe, aunque los síntomas son mucho más acentuados; su sospecha justifica de por sí, una consulta médica.
El paciente experimenta dolores intensos generalizados y tiene percepción de una grave de enfermedad. De ahí surgió el nombre de “fiebre quebrantahuesos” porque el paciente tiene la sensación de haber soportado una tremenda tunda por la severidad de los síntomas.

Las manifestaciones más notables son:
· Comienzo súbito
· Fiebre alta
· Escalofríos
· Dolores intensos musculares y articulares
· Dolor de cabeza intenso
· Disminución de los glóbulos blancos en la sangre
· Congestión, facial y conjuntival

Para los dolores y la fiebre es conveniente el empleo de paracetamol o ibuprofeno, pero es deseable evitar el uso de aspirina.
Si bien la mortalidad por dengue es escasa, el número de infecciones durante las epidemias es muy alto.
Sin embargo, hay una forma muy grave de la enfermedad, que la sufren un pequeño porcentaje de los afectados, el dengue hemorrágico. Los síntomas iniciales son indistinguibles del dengue común, pero la enfermedad luego progresa y se agrava. Se produce en niños, en personas debilitadas y en aquellos que padecieron otro tipo de dengue.
El control y prevención de esta enfermedad–además de evitar las picaduras–consiste en combatir el mosquito, evitar su reproducción y desarrollar proyectos de mejora ambiental.
No existen vacunas y tampoco tratamiento efectivo por lo que sólo se puede actuar con medidas sintomáticas. El riesgo para los turistas está limitado a los períodos de brotes epidémicos.

Tags: Insectos, mosquitos, Aedes aegypti, dengue, DEET, permetrinas, mosquiteros, repelentes.

Autor
Enrique M. Otharán.

Fuente
"Los viajes internacionales y la salud". Colección Libros singulares. Enrique M. Otharán. Alianza Editorial. 2004. Madrid.

Su opinión
edicionesmedicas@edicionesmedicas.com.ar


Ultima actualizacion: jueves 17 de mayo de 2012, 11:35 pm