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Artículos de interés

Guardias médicas y envejecimiento

Madrid, 15 de septiembre de 2006 (azprensa.com).

Fuente
Azprensa.com

Ofrecemos el artí­culo de opinión realizado esta semana por el doctor Antonio Ramí­rez H., para azprensa.com.

Cuando uno hecha cuentas de las horas que un médico pasa de guardia a lo largo de su vida, es como para asustarse. Si se entra de residente a los 24-25 años y se jubila a los 60, como pronto (si no a los 65), nos salen unos 35 años de ejercicio en activo. Si, de media, hacemos unas cuatro o cinco guardias al mes, resulta que hacemos entre 48 y 60 guardias al año. Es decir, que a lo largo de nuestra vida laboral hacemos unas 2.100 guardias. 2.100 dí­as con sus respectivas noches, que suponen 5,7 años enteros de guardia. Sí­, 5,7 años de nuestra vida dentro del hospital, sólo en guardias. Si además contamos las horas de nuestra jornada normal, llegamos a casi 12 años de nuestra vida encerrados en el hospital.
Y hago esta reflexión atendiendo a un artí­culo que leí­ recientemente sobre el envejecimiento prematuro que generan los horarios nocturnos. Al parecer, las guardias producen el llamado ‘sí­ndrome de desadaptación al trabajo por turnos o de turno cambiante' (SDTT), que se caracteriza por la aparición de cansancio general, problemas en el aparato digestivo y, más tarde, patologí­as cardiovasculares derivadas de situaciones de estrés y ansiedad. De manera aguda, las personas que lo sufren duermen menos, al no descansar correctamente, y de manera crónica se caracteriza por alteraciones del apetito, digestiones pesadas, dispepsia, mucha ansiedad y estrés, fatiga crónica, colon irritable, gastritis crónica y lo peor, por llevar una vida poco sana con consumo de bebidas excitantes, un alto riesgo de infarto de miocardio.
Según dicen los expertos en la materia, para recuperar el ritmo normal hay que dormir al menos siete horas diarias, y se necesitan varios dí­as para lograrlo después de una guardia. Y es que hay que tener en cuenta que el cuerpo está preparado para trabajar de dí­a y dormir de noche. Pero también surgen problemas de alimentación ya que, al cambiar el turno de trabajo, no se hacen las comidas normales, se come menos y peor, más grasa, más alimentos hipercalóricos, platos frí­os, etc.
¿Y qué un médico en las guardias? Pues nunca dormimos siete horas, primero porque te llaman antes, seas residente o adjunto, y luego porque estás en‘alerta' por si te suena el busca, por si aquel enfermo al que has pedido esa analí­tica tendrá aquello, por si aquella radiografí­a muestra lo otro, etc. O sea, descansar, lo que es descansar, no. Y eso es siempre, para toda la vida.
Todaví­a recuerdo cuando, hace poco, alguna cabeza pensante de la Unión Europea querí­a dejar de contabilizar como parte de la jornada laboral ese ratito que, en teorí­a, desconectamos de la guardia. Sólo querí­an que computase el tiempo activo de la guardia y, por tanto, descontar tanto el de descanso como el de la comida. Claro, los sindicatos médicos se enfrentaron, y al final ganaron.
¿Y las comidas? Pues no es lo mismo que comer en casa. Aunque no nos podemos quejar mucho de los autoservicios de los hospitales, en general, la comida sigue siendo sota, caballo y rey, y como muchas veces estamos cansados o ansiosos, tomamos comidas con muchas calorí­as. Todo esto sin contar la cantidad de cafés, tés o demás bebidas excitantes que uno se puede tomar durante una guardia. Y ahora menos, pero los que fuman, se fumaban una o dos cajetillas por guardia.
En cuanto a los dí­as salientes a la guardia, es difí­cil que te vayas a la cama y consigas descansar, pues tienes otros quehaceres, empezando por que sales tarde y luego aprovechas para hacer cosas personales como ir al banco, hacer las compras, etc., y como mucho te echas la siesta al dí­a siguiente.
Esto siempre ha sido así­, y nadie se ha preocupado nunca por nuestras guardias, pero ahora, cuando surgen esas patologí­as que afectan a todos los colectivos, es cuando se empieza a considerar en serio nuestra problemática.
La Organización Mundial del Trabajo estima que por cada quince años trabajados en turnos nocturnos se envejecen cinco. Entonces, los médicos que hacemos guardias ¿al final de nuestra vida laboral habremos envejecido diez años? ¿Eso quiere decir que tenemos que jubilarnos a los 50 ó 55 años?

Autor
Dr. Antonio Ramí­rez

Fuente
Azprensa.com.

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edicionesmedicas@edicionesmedicas.com.ar


Ultima actualizacion: miércoles 10 de marzo de 2010, 11:57 am